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EL ESPÍRITU SANTO Y LA GRACIA. CATECISMO EN VIDEOS. SÉPTIMO TEMA

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A continuación publicamos el séptimo tema de esta serie de videos para catequesis. Como explicamos en el primer tema, el material está plenamente apegado al dogma y cuenta con la aprobación del entonces arzobispo primado de México. Está dirigido a niños y adolescentes pero también es útil y aprovechable para adultos. Seguramente muchos lectores adultos aprenderán aspectos que desconocían de su fe y de la historia sagrada.

Es muy aconsejable que los papás lo vean conjuntamente con sus hijos, pues es un material muy didáctico y con doctrina segura, para que lo utilicen como complemento en la catequesis familiar. Por supuesto, será de gran utilidad y apoyo didáctico, también, para el catecismo en grupos de iglesias y parroquias.

Para seguir toda la serie que se irá publicando paulatinamente, basta hacer click en nuestra etiqueta: 

LA CARNE SE MARCHITA...

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Fotos: Brigitte Bardot joven y anciana.

CUMPLIMIENTO DE LAS PROFECÍAS EN LA PERSONA DE N.S. JESUCRISTO

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Rey David


...No hubo uno de los demás Profetas que no anunciase al Mesías, ninguno que no descubriese en sí algunos rasgos tan expresos y tan circunstanciados del nacimiento, la vida, de la muerte, de la resurrección del Salvador, que se puede decir que su retrato estaba acabado muchos siglos antes de su nacimiento.

David, aquel rey profeta, aquel hombre según el corazón de Dios, da en sus Salmos la historia profética del Mesías; y no hay nadie que en la pintura que hace de Él no reconozca la historia abreviada, o un compendio histórico de Jesucristo. En ellos se ven las promesas de la venida del Redentor, de la vocación de los gentiles a la fe, del establecimiento de la Iglesia. El salmo II se refiere únicamente al Mesías: en él habla el Profeta de la divinidad de Jesucristo, de la extensión de su imperio, de su poder, de la conspiración de sus enemigos, y del castigo que deben temer los que rehúsen someterse a sus leyes. El III contiene una figura de Jesucristo en su pasión. El XXI su oración sobre la cruz. El XXVII la persecución de la Iglesia. El XXXIX es la figura de Jesucristo, glorificado después de haber padecido; y el XL es una figura de la traición del pérfido apóstol. El LXVII es una profecía visible de la venida de Jesucristo, de sus victorias, de los misterios que se cumplieron en su persona, y del establecimiento de la Iglesia por sus Apóstoles. El LXXI predice la adoración de los Magos. El LXXXVII es una figura sensible de Jesucristo que ora a su Padre en el tiempo de su pasión. En el XCVI describe David la segunda venida de Jesucristo a juzgar a los vivos y muertos; y en el CVI la vocación de los gentiles y el establecimiento de la Iglesia. El CXXVIII nos representa visiblemente la Iglesia victoriosa de las persecuciones; y se puede decir que todo cuanto el Rey profeta cuenta de los malos tratamientos, y de las sangrientas persecuciones que padeció de parte de Saúl y de su propio hijo Absalón, es una alegoría continuada de lo que Jesucristo padeció debajo de su propio pueblo; y aunque parece que David habla de su propia persona, es evidente que lo que dice no puede aplicarse a otro que a Jesucristo, del que el mismo David era figura. Dice en el salmo XXI: Foderunt manus meas et pedes meos: Me agujerearon los pies y las manos, tendieron tan violentamente mi cuerpo, y tiraron tan reciamente todos mis miembros, que era muy fácil contar todos mis huesos. En este lastimoso estado, añade el Profeta, les sirvo de un dulce y alegre espectáculo, apacientan sus ojos y divierten su vista mirando mis dolores; finalmente, para no perdonarme ningún género de suplicio, se repartieron a mis ojos mis vestidos, y echaron suerte sobre mi túnica: Et super vestem meam miserunt sortem. Es más claro que el sol, que nada de todo esto conviene al Profeta, y que todo este salmo se debe entender a la letra de Jesucristo, a quien David hace hablar sobre la cruz.

No hay cosa, aun entrando la ciudad en que debía nacer el Salvador, que no haya sido predicha.

Profeta Miqueas
El profeta Miqueas, después de haber anunciado a Judá las calamidades que le habían de suceder, consuela a su pueblo y le promete un nuevo libertador en el Mesías que debe nacer en Belén de Efrata, en la tribu de Judá: Et tu Bethlehem Ephrata parvulus es in millibus Juda: ex te mihi egredietur qui sit dominator in Israel, et egressus eius ab initio, a deibus æternitatis (Mich. V):
Y tú, Belén de Efrata, eres pequeña entre las ciudades de Judá; sin embargo, saldrá de ti el que debe reinar en Israel, cuya generación es desde el principio y desde toda la eternidad, aunque no se deje ver sobre la tierra sino en el tiempo. Distingue el Profeta a Belén de Efrata, de donde era la familia de David, de otro Belén que estaba en otra tribu diferente. Estaban los judíos tan persuadidos a que el Mesías había de nacer en Belén, que cuando el rey Herodes, sobresaltado a la llegada de los Magos, preguntó a los sacerdotes y doctores de la nación en donde debía nacer el Mesías, no se detuvieron en citar esta profecía, y responder que debía nacer en Belén de Judá.

La profecía de Isaías no deja circunstancia de la vida, pasión y muerte de Jesucristo de que no hable; y el retrato que hace de Él es tan parecido, que san Jerónimo tuvo razón de decir que Isaías parece mas bien un evangelista que refiere lo que ha sucedido, que un profeta que anuncia simplemente lo que ha de suceder en adelante. Anuncia este Profeta el modo milagroso como el Mesías había de ser concebido: Ecce virgo concipiet, et pariet filium, dice, et vocabitur nomen eius Emmanuel (Isaí. VII). Mirad el prodigio que ha de suceder: una virgen concebirá y parirá un hijo que se llamará Emmanuel (en nuestro idioma Manuel), que significa Dios con nosotros.

Profeta Isaías
La pintura que nos hace de la pasión de Jesucristo en el capítulo LIII, parece ser casi de los Evangelistas. Vidimus eum, dice, et non erat aspectus: Le vimos, y estaba tan desfigurado, que no se conocía. Los profetas veían lo por venir de una manera tan clara y tan positiva, que hablan de ello ordinariamente como de un hecho ya pasado. A planta pedis usque ad verticem non est in eo sanitas: todo su cuerpo desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza no es sino una llaga: ha sido tan maltratado, añade el Profeta, que nos ha parecido el último de los hombres, y un varón de dolores: Novissimun vivorum, virum dolorum. Haciendo después hablar al Salvador, dice: Entregué mi cuerpo a los que me herían; y no aparte mi cara de los que me ultrajaban y me llenaban de salivas. Luego volviendo a tomar Él mismo la palabra, dice: Tomó sobre sí nuestras miserias, y se cargó voluntariamente de nuestras iniquidades: Ipse vulneratus est propter iniquitates nostras: fue cubierto de heridas por nuestros pecados, quiso padecer toda la pena que merecían nuestras culpas; y si hemos sido curados, se lo debemos a su sangre derramada por nosotros: Cujus livore sanati sumus. Por lo demás, continua el Profeta, si fue inmolado por nosotros, fue porque quiso serlo: Oblatus est quia ipse voluit. Ninguna cosa fue más libre que su sacrificio; y así, ni aun abrió la boca para quejarse. Será llevado a la muerte como una oveja que van a degollar, y guarda un profundo silencio: será semejante a un cordero que está mudo delante del que le trasquila: Et quasi agnus coram tondente se, obmulescet. Pero como sin embargo de las iniquidades ajenas, de que se dignó cargarse, y de que se halla inocente, es santo y justo por excelencia y por naturaleza, justificará con su muerte un gran número de criminales: Justificabit ipse justus multos; y por cuanto se entregó a la muerte por la expiación de los pecados, y oró por los mismos que le quitaban la vida, verá una numerosa posteridad, y reinará en todo el universo, y más allá de todos los siglos: si posuerit pro peccato animam suam, videbit semen longævum. ¿Quién no conoce en esta pintura alegórica el verdadero retrato de Jesucristo muriendo?

Todos los demás profetas no se proponen otro blanco que a Jesucristo. Él es el principal objeto de aquella multitud de predicciones que manifiestan los rasgos más vivos y más naturales de su vida. Entre todos los Profetas no hay uno que no sea como el rey de armas de este Hombre-Dios, cuya santidad y divinidad publican al mismo tiempo que predicen su venida. Él es nuestro Dios, dice el profeta Baruc, y ningún otro subsistirá delante de Él: Hic est Deus noster, et non æstimabitur alius adversus eum (Baruch, III). Él es el que encontró los caminos de la verdadera ciencia, y el que la dio a Jacob su siervo, y a su querido Israel. Después de esto fue visto sobre la tierra, y conversó con los hombres: Post hæc in terris visus est, et cum hominibus conversatus est. Quiere decir, que este Dios, cuya bondad es tan incomprensible, como infinita su misericordia, después de haber instruido y preparado a su pueblo en la escuela de los Profetas, después de haberle hecho con estas pinturas alegóricas y con estas predicciones multiplicadas capaz de un misterio tan sobre la capacidad del espíritu humano, se hizo visible sobre la tierra por su encarnación; y hecho hombre, se dignó conversar familiarmente con los hombres, y hacerse semejante a ellos.

Se puede decir que todo el Viejo Testamento es una continua alegoría de los misterios contenidos en el Nuevo, y singularmente del de la encarnación del Verbo, bajo los nombres figurativos de Cristo o Ungido del Señor, de Libertador, de Caudillo, de Rey, de Enviado, de Conductor, de Mesías, de Salvador. Por medio de estas pinturas alegóricas quiso el Espíritu Santo familiarizar, por decirlo así, el espíritu humano con una verdad, contra la cual se revolvía naturalmente toda su razón, y hacerle poco a poco capaz de la fe de un misterio tan sobre los sentidos y la razón.

Fuente: P. JEAN CROISSET S.J., AÑO CRISTIANO O EJERCICIOS DEVOTOS. VIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SACADA DE LOS CUATRO EVANGELISTAS: II. Cumplimiento de las profecías en la persona de Jesucristo.

S.S. PÍO XII DIXIT

LAS MALAS CONFESIONES ARRASTRAN MUCHAS ALMAS AL INFIERNO

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  • CALLAR DELIBERADAMENTE UN SOLO PECADO MORTAL CONVIERTE EN SACRÍLEGA E INVÁLIDA LA CONFESIÓN.
  • NO SÓLO NO SE PERDONA NINGÚN PECADO, SINO QUE SE AÑADE OTRO MUY GRAVE.



Discípulo.—Dígame, Padre, ¿cuál es la causa principal de las malas confesiones?
Maestro.—Pueden ser varias, pero la más principal es siempre el miedo, es decir, aquella maldita vergüenza, engendro del diablo, que a muchos cierra la boca para que callen ciertos pecados o para que no manifiesten el número verdadero. ¿Sabes cómo se conduce el demonio cuando quiere inducir a alguno a pecar? Se le acerca y con mil tramoyas le sugiere que peque. "Ea, abalánzate a aquel pecado... ¿Tan gran mal piensas que es? Dios es bueno... No te castigará... Ya te confesarás luego, te perdonará, y... asunto concluido". Una y otra vez; hoy, mañana y pasado, no ceja en su porfía, hasta que acaba por triunfar, es decir, por arrancar el consentimiento y arrastrar al pecado y tal vez a la repetición de los pecados. En cambio, cuando el pobrecito pecador, agobiado por el remordimiento, resuelve ir a confesarse, muda su táctica: se le acerca de nuevo y le dice : "¿Cómo te atreverás a manifestar tal pecado?... Se asombrará el confesor... te reñirá... lo llevará a mal... quizás te niegue la absolución... Ea. no temas, más tarde te confesarás... hay tiempo... siempre es hora..."

D.— ¿Es esa la táctica del demonio?
M.— Esa es ciertamente. El mismo lo declaró San Antonino, Arzobispo de Florencia.
Un día vio este Santo al demonio junto al confesonario y le increpó diciendo:
—¿Qué haces ahí, bestia feroz?
Respondióle: —Estoy esperando para hacer una restitución.
— ¿Qué restitución?, dime, embustero.
—Vengo a restituir el miedo y la vergüenza que he robado a los pecadores en el acto de hacerles cometer los pecados.

D.—Creo haber leído que también Don Bosco vio al demonio en parecidas circunstancias.
M.—Justamente. —Oye cómo sucedió.
Una tarde estaba el santo sacerdote confesando en el coro de la Iglesia de San Francisco de Sales, de Turín. Eran muchos los jóvenes que se habían reunido, esperando turno para confesarse.
Confesáronse diez, veinte, llega finalmente uno que, después de confesar parte de sus pecados, para.
—¡Adelante!, dícele Don Bosco, que por luz divina, leía la conciencia de su hijo espiritual. —¡Adelante!... ¿Y el otro?...
—No tengo más. Padre. No tengo más.
—No temas, hijo, continuó el santo. El confesor no te ha de reñir, ni castigar, él siempre perdona, lo perdona todo en nombre de Dios. ¡Animo!. ¡Confiésate bien!
—No tengo otros pecados, ninguno más...
—Pero ¿ por qué, hijo mío, quieres hacer una confesión sacrílega dar que reír al demonio y hacer llorar a Jesús?
—Os lo aseguro, Padre, no tengo nada más.
Entonces Don Bosco, que comprendía, el peligro en que se hallaba aquel pobre joven, inspirado de lo alto, corta de repente la inútil porfía y le dice: —Bueno, mira quién está aquí detrás, a la espalda... El muchacho se vuelve en seguida, exhala un grito de terror y arrojándose al cuello de Don Bosco, exclama:
—Sí, Padre, tengo aún otro pecado... y confiesa el pecado que no osaba confesar.
Los compañeros que estaban en la Iglesia y que oyeron el grito, apenas salieron le rodearon, queriendo saber el porqué de aquel grito. Él, sonriente, aunque todavía asustado, les dice:
—Lo vais a saber. —Tenía un pecado que no me atrevía a declarar... Don Bosco lo leyó en mi conciencia... vi al demonio en figura de un gran mono con ojos de fuego, con largas uñas, preparado para atraparme.

Discípulo.—Don Bosco era un santo. ¡Qué dicha confesarse con un santo! ¿No es verdad, Padre?
Maestro.—Todos los confesores representan a Jesucristo; Jesucristo siempre es Santo, todo lo sabe, todo lo ve, se compadece de todo, todo lo perdona.
D.—Sin embargo, el demonio se ocupa en engañar y traicionar en la confesión.
M.—Siempre, ciertamente.
Como el lobo que apresa a las ovejas por la garganta, para que no puedan balar, y se las lleva y las devora, así procede el demonio con ciertas almas; les apresa por la garganta para que no confiesen los pecados, y así las arrastra miserablemente al infierno.
D.—¡Ah bribón, sinvergüenza! ¿Y habría quien engañado una vez, se presente de nuevo al juego de este astuto impostor?
M.—Muchos, muchísimos. ¡Ay de aquél que empieza a entrar por este camino! Y, generalmente, por este camino van los que se dan al pecado impuro. Casi nunca hay dificultades en confesar los pecados contra la fe, las blasfemias, las profanaciones de los días festivos, las desobediencias, venganzas y hasta los pecados de hurto; pero si se han de confesar pecados impuros, o si se tienen que manifestar ciertas circunstancias que los acompañaron, o si es grande el número de ellos, entonces suele acometer una maldita vergüenza que cierra sacrílegamente la boca. Y, puesto que las confesiones sacrílegas, ordinariamente nunca van solas, después de una se hace otra, continuando así por años y años, juntándose por lo común, a esos sacrilegios las comuniones sacrílegas. Y no es raro el caso de aquellos que, habiendo comenzado a callar sus pecados graves desde la primera confesión, llegan a viejos sin haberse confesado bien nunca, ni reparado tamaño desorden de su alma.

Es increíble, exclama el P. Da Bérgamo, es increíble cuan propensa sea la juventud a esta pasión del miedo o rubor, y de ahí la facilidad con que los jóvenes siguen callando los pecados, por no sufrir la pena de confesarlos.

San Leonardo atestigua haber tenido a sus pies penitentes que habían estado varias veces en el trance de la muerte sin haber vencido, ni siquiera entonces, el rubor que les cerraba la boca para confesar ciertos pecados.

San Alfonso recomienda que se hable frecuentemente con fervor en la predicación y en los catecismos de esta mala vergüenza de callar los pecados, y persuadir al pueblo de la ruina que acarrean a sus almas las malas confesiones porque esta plaga de las malas confesiones reina en todas partes, especialmente en los pueblos pequeños. Y, puesto que a la gente suelen impresionar los ejemplos, recomienda que se cuenten muchos ejemplos de personas que solían condenarse por callar pecados en la confesión.

En una confesión bien hecha es Cristo
 mismo quien perdona a través del sacerdote

Discípulo.—Cuénteme, pues, algunos, Padre.
Maestro.—Con mucho gusto.

Se cuenta de una niña que a los 7 años había tenido la desgracia de cometer un pecado de impureza. Por vergüenza no se atrevió a confesarlo nunca. Cayó (años después) gravemente enferma, llama al confesor, se confiesa, recibe el Santo Viático y la Extremaunción y muere. Todos, su madre, sus hermanas y sus amigas lamentaron su muerte, pero se consolaban creyéndola salva y santa, cuando a los tres días de enterrada, mientras iba el sacerdote a celebrar la Santa Misa por su alma, siente que le tiran de la casulla para detenerle y una voz triste y lastimera le dice: —"Padre, no vaya a celebrar por mí porque estoy condenada; condenada por los pecados que callé en mis confesiones desde los siete años".

Otra muchacha de trece años, comulgó por Pascua con todas sus compañeras; mas he aquí que apenas recibe la Santa Hostia, le viene como un sobresalto, se estremece y cae derribada al suelo. La gente acude espantada y la llevan a una casa vecina. Al acabarse la celebración, el Párroco se apresura para verla en la cama donde se revolvía, perdido el conocimiento; la llama por su nombre y le dice: "Buen ánimo. Encomiéndate a Jesús, al mismo Jesús que has recibido en la Comunión". A estas palabras ella abre los ojos del todo y llena de horror exclama: "¿A Jesús, a Jesús?... ¡Ah, no! He recibido a Jesús en pecado, he cometido sacrilegio por los pecados que callé en la confesión". Y continuando revolviéndose, poco después expiró entre la conmoción y el espanto de todos.

Otro joven también se confesó mal, por miedo y vergüenza de confesar ciertos pecados, y apenas recibió la Hostia Santa, abre la boca y echa a gritar: "Ay, ¡qué ascua de fuego, ay, que me quemo!"— El sacerdote, se inclina, mira, ve que la Hostia se había cambiado, efectivamente, en ardiente ascua de fuego. La extrajo en seguida y se salvó aquel joven; mas todos los presentes comprendieron que Jesús no acaricia a los sacrílegos.

Más terrible es el hecho siguiente que, además demuestra cuan triste cosa sean ciertos escándalos tanto para quienes los dan, como para quienes los reciben, particularmente en la juventud.

Lo refiere Ausonio Franco en sus escritos.

Zarpaba del puerto de Génova un buque para Marsella. Entre los pasajeros, iba una noble señora, la cual pronto notó la presencia de una señorita vestida de luto, de aspecto triste, que se sentaba en el extremo de un banco del puente superior de la nave; de vez en cuando alzaba los ojos llorosos hacia la playa, exhalando profundos suspiros, y luego, tapándose la cara con las manos, prorrumpía en amargos sollozos. Con la mayor afabilidad aquella señora, acercándosele despacio y con muy delicados y gentiles modos, después de no pocas fatigas, le arrancó la siguiente confesión:

"Pertenezco a una distinguida familia de Génova; vivía feliz en compañía de mis papás y una hermana de veinte años, dos años menos que yo. Cierto día enfermó de tan terrible enfermedad, que en breve la redujo al trance de la muerte.

Urgentemente se llamó al Sacerdote, se confesó, recibió el Viático y la Extremaunción y antes de morir, aprovechando un momento en que estaba sola a su cabecera, me toma de la mano y apretándome fuertemente, con voz apagada, me dice:

—¡ Me muero, hermana! Me siento morir y que estoy condenada al infierno. ¿Recuerdas, Luisita, ciertas palabras que me dijiste, hace años, en tal ocasión? Pues bien, jamás las he olvidado. . . Esas palabras me fueron ocasión de pecados... Me confesé, mas aquellos pecados los callé siempre... he recibido el viático sacrílegamente. Me siento morir y que voy al infierno... pero por tu culpa!

Me arodillé a sus pies, le pedí perdón y ella, tomándome la mano muy fuertemente, ¡Sí, te perdono, me dice, te perdono, mas por tu culpa voy al infierno! Y expiró.

Ayer la llevaron al cementerio, y esta mañana, me escapé de casa, me embarqué en esta nave, no sé a dónde iré; sin duda acabaré mal. Considere mi desventura".

En este momento el estampido de un cañón anuncia que la nave está junto al puerto. Todos los pasajeros andan atareados en busca de sus valijas. En tal confusión la señora pierde de vista a aquella infeliz. Pregunta a todos, la busca por el barco, en el puerto, en la playa, por todas partes, pero inútilmente; desgraciadamente tiene que persuadirse de que, loca del dolor, se arrojó al mar.

Maestro.—¿Qué nos enseñan estos ejemplos?
Discípulo.—Le aseguro que son terribles y capaces de demostrar cuan gran mal sean las malas confesiones.
M.—No debe parecerte, pues, extraño que se insista tanto sobre la sinceridad en las confesiones. Yo, que desde mis primeros años de sacerdocio, por la gracia de Dios, tuve la dicha de dedicarme a catequizar y predicar, tanto a jóvenes como adultos, y continúo al presente en la misma tarea consoladora y fructuosísima, no he dejado nunca mi costumbre de hablar frecuentemente acerca de la necesidad de confesarse con sinceridad, y nunca me he arrepentido de ello.
¡Oh, cuántos jóvenes y adultos he confortado, corregido, salvado en los ejercicios espirituales, en las misiones y hasta en las simples conferencias y discursos con esta sal que debiera condimentar toda predicación!
D.—Muy bien dice, Padre: en efecto, ninguna predicación se escucha tan a gusto como la que versa sobre la confesión...

¡AY! DE AQUEL QUE COMIENZA

Discípulo.—Padre, ¿acaso la causa de que antes se dejen engañar del demonio para callar sus pecados en la confesión y repetir tales sacrilegios, no serán los sacerdotes y confesores que no indagan, no interrogan, no impiden que se hagan malas confesiones?
Maestro.—¡Pobres sacerdotes y confesores! —Ellos saben y ven muchas veces que ciertas almas dejan bastante que desear, pero frecuentemente temen faltar al recato, temen faltar por falta de delicadeza al interrogar para poner en claro ciertas cosas. Y así, con ciertas personas, no se atreven del todo a interrogarlas, por si no es prudente: se deja correr el agua por su cauce, y Dios proveerá. Del mismo modo, que un padre y una madre siempre quieren pensar bien de sus hijos, y sienten al tener que dudar de su conducta de su inocencia, así el pobre párroco, el confesor con respecto a sus hijos espirituales.
D. ¿Y entonces?
M.—Entonces se tira adelante hasta que Dios ponga su mano. He aquí por qué en ocasión de ejercicios espirituales, de misiones, por Pascua y en otras semejantes, se hallan frecuentemente algunos que habiendo tenido la desgracia de callar alguna vez ciertos pecados en la confesión, han continuado cometiendo tales sacrilegios por años y más años, hasta que tocados por una gracia especial, y habiendo encontrado un confesor paciente y experimentado pueden, finalmente, abrir los ojos, y tranquilizar su conciencia atormentada largo tiempo por crueles remordimientos.

Se predicaban los ejercicios espirituales en una importante parroquia de Piamonte. En aquellos días se confesaba a más no poder, y observé a cierta persona de aspecto muy triste y compungido, que merodeaba alrededor de los confesonarios. No le di importancia; mas de aquí, que una tarde se arrodilla a mis pies y me dice:

—Padre: ayúdeme, soy muy desgraciada. Hace quince años me confieso mal, no he hecho más que sacrilegios... y prorrumpió en llanto.

—Bueno, anímese Ud., repásele, Dios tendrá misericordia de Ud., Jesús, será también infinitamente misericordioso y bueno para con Ud. Dígame: ¿Cuántos años tiene? —¿Cómo fue a enredarse en estos pecados?

—Tengo 27 años; a los 12 apenas, por causa de una curiosidad ilícita, cometí mi primer pecado, el cual no me atreví confesar. Con aquel sacrilegio me acerqué a la Comunión, y desde aquel día fue una no interrumpida cadena de pecados y sacrilegios hasta el presente. Mucho he rogado, mucho he llorado, he hecho peregrinaciones, más todo inútilmente. Me confesaba cada mes y aún con más frecuencia; en ocasión de ejercicios espirituales, he hecho confesiones generales, pero siempre este pecado lo he callado de pura vergüenza.

—Y ¿quedaba usted satisfecha de sus confesiones, tranquila en sus comuniones?

—Oh, padre, si supiese qué agudos remordimientos, qué espinas punzaban mi corazón cada vez!

—¿Y por qué pasó tanto tiempo en esta forma ?

—¡Porque fui una estúpida, por eso! Un tremendo miedo de las reprensiones del confesor, me cerraba la boca y un gran respeto humano de mis compañeras, me empujaba a la Comunión en este estado.

—¿Cuánto tiempo hace que se confesó?

—¡Ah, Padre! me he confesado ya tres veces en esta misión, con tres diversos confesores, siempre con el propósito firme de resolverme de una vez a decirlo todo, mas llegado el momento, sentí como un cruel nudo que me apretaba la garganta y siempre callé tal pecado.

—Y ahora, ¿cómo lo ha podido manifestar?

—Padre, su sermón de esta tarde sobre la necesidad de confesarse bien, aquellas palabras que usted repetía: "probadlo y veréis cuan bueno es Jesús", me han conmovido y me he decidido a ello a toda costa.

Ayudada por el confesor, hizo una de aquellas confesiones generales, las más consoladoras, y recibida la absolución, no acababa de repetir:

—Basta ya de pecados y de sacrilegios. Lo diré a todos que he probado y he visto cuan bueno es Jesús.

Buena y mala confesión

D.—Estos casos son consoladores, ¿no es verdad Padre? y menos mal que todavía se corrigen a tiempo.
M.—Mas ¡cuántos no se enmiendan ni siquiera en la hora de la muerte! Es cosa para llorar, pero muy cierto. No es raro encontrar moribundos que ya con un pie en la sepultura, se obstinan en callar los pecados no confesados o mal confesados desde su juventud, y en este estado entran en la eternidad.
D.—¡Pobrecitos!
M.—Llámales, más bien desgraciados. ¡Ay del que comienza!
D.—Y la misericordia infinita de Dios ¿no vendrá en su ayuda?
M.—¿Se puede suponer que siempre quiera Dios usar de misericordia en el trance de la muerte con quienes durante su vida, abusando de su misma misericordia, le han injuriado con tales sacrilegios? Y además, la mayor parte de las veces, no invocan la misericordia divina, antes la desprecian frecuentemente.
Varios hechos te persuadirán de lo que te voy diciendo.

El Padre Del Río, refiere de una joven sirvienta que se confesaba con frecuencia, porque así lo deseaba su señora, mas por vergüenza, se obstinaba en callar los pecados deshonestos. Cayó gravemente enferma por primera vez y a ruegos de la señora se confesó, pero sacrílegamente. Una vez que sanó, después de muchos cuidados, solía con frecuencia burlarse de sus compañeras, y poner en ridículo el celo de su ama y el del confesor, por inducirla a que se confesase bien.

Recayó por segunda vez más gravemente enferma, y la señora mandó de nuevo llamar al sacerdote, el cual vino y con toda la piedad y paciencia que Dios concede en semejantes casos procuró inducir a aquella desgraciada a que hiciera una sincera y dolorosa confesión. Todo fue inútil. Siempre obstinada durante su larga agonía en defenderse y callar los pecados, rehusaba hasta el repetir las jaculatorias e invocaciones que le sugería el confesor, mostrándose fastidiada de aquellas cosas y aún de la presencia del sacerdote. Y cuando, por fin, éste viéndola en el término de su vida, le ruega que bese el crucifijo, ella, con un esfuerzo supremo, lo aleja de mal modo de sí y mirándolo con desprecio dice: "Quitad de mi vista ese Cristo, que no tengo necesidad de Él".

Luego volviéndose de espaldas, con un horrible suspiro, expiró aquella alma impenitente y sacrílega. ¡Ay del que comienza !

Otro caso semejante refiere el Padre Agustín de Pusignano, del que fue testigo él mismo. Una infeliz mujer callaba en la confesión los pecados más graves. No obstante los sermones que oía contra esta vergüenza sacrílega, no obstante las más amorosas exhortaciones, y los más agudos remordimientos de conciencia, no se decidía a aprovecharse. Agotada la misericordia de Dios, la hirió una violenta enfermedad que la puso en trance de muerte. Se llamó en seguida al confesor, mas la infeliz apenas lo vio exclamó:

—Padre, habéis llegado a tiempo de ver bajar al infierno a una falsa penitente. Me confesaba con frecuencia, mas dejándome siempre los pecados más graves.

—Pues bien, confiésalos ahora le responde el sacerdote.

—No puedo, no puedo, gritó desesperada. Pasó ya el tiempo de la misericordia y ha llegado ya el de la justicia.

Y enfureciéndose y contorciendo rabiosamente su cuerpo, expiró, dejando en todos los presentes la más triste y horrible impresión.

(...)

D.—Basta, Padre, son cosas que le llenan a uno de espanto. Yo por mi parte, jamás querré cometer sacrilegios.
M.—¡Muy bien! mantén tan santa resolución. Y por qué dejarse dominar del demonio mudo, pisotear la Sangre de Jesucristo, trocar la medicina en veneno y obligarle a condenarnos, cuando su deseo más ardiente es salvarnos ?

Pbro. Luis José Chiavarino
CONFESAOS BIEN

RECORDATORIO DE ORACIÓN DE TODOS LOS DÍAS TRECE DE CADA MES

A PROPÓSITO DEL DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD (14 DE FEBRERO)

DEL AGRADECIMIENTO DE LA GRACIA DE DIOS

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¿Por qué quieres descansar, si para trabajar naciste? Prepárate a padecer, más que a recibir con­suelos; a llevar la cruz, más que a gozar. ¿Quién de entre los mundanos no se alegraría de recibir con­suelos espirituales, si pudiera siempre alcanzarlos?
Porque los consuelos espirituales son más dulces que todas las delicias del mundo y todos los place­res sensuales.
Todos los placeres mundanos son vergonzosos o vanos; mas los deleites espirituales son los únicos puros y serenos; pues son hijos de las virtudes, y los derrama Dios en el seno de las almas puras.
Pero nadie puede gozar de esas delicias divinas cuando le plazca, porque las tentaciones no nos dejan mucho tiempo en paz.
Gran obstáculo para esas visitas del cielo son la falsa libertad de espíritu y la excesiva confianza en sí mismo. Dios hace bien al dar la gracia de la consolación; mas el hombre hace mal no recono­ciendo que de Él solo la recibe, y no agradeciéndo­sela.
Esta es la razón de que los dones de la gracia no se derramen con más abundancia sobre nosotros: que somos ingratos a quien los da, y no lo reducimos todo a la fuente de donde mana.
Se da siempre la gracia a quien la agradece, y al soberbio se quita lo que al humilde suele darse.
No quiero consuelos que me quiten la com­punción, ni contemplación que me lleve a la sober­bia.
Porque ni todo lo sublime es santo, ni todo lo dulce es bueno; ni es puro todo deseo, ni a Dios agrada todo lo que amamos.
Bienvenida sea la gracia con que me haga cada vez más humilde y timorato, y mejor me prepare a la renuncia de mí mismo.
Quien haya gozado el don de la gracia y sufrido el dolor de su privación aprenderá a no atribuirse jamás cosa buena, antes confesará ser mendigo pobre y des­nudo.
Dale a Dios lo que es de Dios, y tú toma lo que es tuyo, a saber: agradece a Dios la gracia, atribúyete el pecado a ti solo y reconoce que mereces por él justo castigo.
Ponte siempre en el lugar más bajo, y te subirán al más alto, porque no se sostiene la cúpula sin el cimiento.
Los santos más grandes para Dios, para sí son los más pequeños: tanto más humildes en la propia esti­ma cuanto más gloriosos son.
Llenos de verdad y gloria celestial desprecian la gloria vana del mundo. En Dios apoyados, por Dios fortalecidos, de ningún modo pueden ser presumidos.
Y ellos, que atribuyen totalmente a Dios cuanto bien han recibido, no buscan la gloria que dan los hombres, sino la que da Dios solo, siendo su cons­tante intención y anhelo que en sí y en todos los san­tos sea Dios glorificado sobre todas las cosas.
Agradece, pues, los dones más pequeños, y merecerás recibir mayores.
Hasta el más pequeño don considéralo muy gran­de, y el menos valioso, como de gran valor. Pues si se atiende a la majestad de Dios, que nos lo da todo, ninguno de sus dones parecerá pequeño o mezqui­no, porque don que da el Altísimo no puede ser pequeño.
Los mismos azotes que nos da y los castigos que nos manda, debemos recibirlos con gratitud.
Porque ordena siempre para nuestra salvación cuanto permite que nos suceda.
Quien desee conservar la gracia de Dios, agradéz­cala al recibirla, sufra su privación con paciencia, pida que se le vuelva a dar, sea humilde y precavido para no perderla.
FUENTE: “LA IMITACIÓN DE CRISTO” DE TOMÁS DE KEMPIS


¿POR QUÉ TEMES CARGAR TU CRUZ?

ENTREVISTA AL MASÓN QUE SE CONVIRTIÓ EN LOURDES

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LA MASONERÍA TIENE COMO OBJETIVOS:
  • IMPONER UNA RELIGIÓN UNIVERSAL CONTRARIA AL CATOLICISMO
  • EL ABORTO, LA ANTICONCEPCIÓN, EL DIVORCIO, EL MATRIMONIO GAY
  • EL RELATIVISMO Y EL HEDONISMO
El demonio está presente en la masonería
"sentí esa presencia".

Fue alto grado masón francés hasta que Cristo se le apareció en Lourdes, y ahora cuenta sobre la logia

Confirma que el discurso de la “laicidad y tolerancia” que domina occidente en este momento es fruto de la masonería y que la organización cree que su peor enemigo es el papado.

El médico cirujano francés Maurice Caillet, un ex masón y "venerable" maestro, que se convirtió al cristianismo, fue entrevistado por la Radio Internet Culturacattolica.it  (20-II-2013) sobre la masonería, su labor subversiva y su conversión.

QUIÉN ES ESTE CONVERSO EX MASÓN

Maurice Caillet, hijo de padres ateos y un enemigo declarado de la Iglesia desde la juventud se introdujo en la Gran Logia Oriente de Francia en 1969 a la edad de 35 años en Rennes. Ésta es una de las más antiguas y poderosas logias. Permaneció allí hasta el grado 18 de los Rosacruces. Entonces le dieron acceso a los más altos grados del Rito Escocés, que son desconocidos para la mayoría de los hermanos masones de grados inferiores. Caillet estaba interesado en el ocultismo, la magia blanca y la adivinación.

Él fue uno de los pioneros franceses de la planificación familiar en los años 70, y luchó por la distribución de anticonceptivos artificiales y la legalización del asesinato de niños no nacidos. Como miembro del partido socialista y amigo del presidente Mitterrand, cuando asumió como presidente, experimentó como maestro un explosivo interés por ingresar a la Logia. También le fue posible experimentar de primera mano la influencia de los hermanos de la logia en política, medios de comunicación, los negocios y el servicio público.



SU CONVERSIÓN

Sus obras muestran la incompatibilidad
absoluta entre catolicismo y masonería
En 1984 acompañó a su esposa enferma a Lourdes, donde su vida dio un giro radical. La primera vez que presenció una misa en su vida, oyó una voz
suave me llamaba, y no la voz de mi conciencia, sino que era una voz exterior. La voz me llamó por mi nombre y me dijo: Es bueno que me pidas curar a tu esposa. ¿Pero que tienes para ofrecerme?
En ese momento, él se ofreció a sí mismo.
“Era todo lo que tenía para ofrecer. No es poco para un ateo, que desde hacía 40 años odiaba a la Iglesia y a los sacerdotes”, dijo Caillet en uno de sus libros, que fue sobre el evento del principio de su conversión.
En la actualidad, es miembro honorario de la Alianza Vita,  que aboga por la protección de la vida por nacer. Caillet hoy es un comprometido activista contra el divorcio, el matrimonio homosexual, la eutanasia y la inyección de drogas letales, porque:
“es defender el orden perfecto de Dios, en contra de los planes destructivos de la masonería”.
Los libros de Caillets están en francés, italiano, portugués, español, y polaco.  Sobre el tema de la masonería, escribió, entre otras cosas: El secreto de las logias a la Luz de Cristo (1998), El hedonismo y el cristianismo (2001), Con Dios nada es imposible. El don de sanidad (2002), La Masonería: ¿Pecado contra el Espíritu? (2002), El ocultismo y el cristianismo. Ayudas distintivos (2005), Católico y masón: ¿es posible? (2008)
¿Qué es la masonería?
La Francmasonería es nebulosa. Las personas vienen por una variedad de motivos, así como el propósito de su membrecía es diversa. ¿Qué dicen ser? Oficialmente hablan de la buena voluntad y mejorar la raza humana. La razón humana con sus proyecciones y sus justificaciones es una especie de deidad para los masones.
¿Cómo sucedió?
La leyenda sostiene que la masonería especulativa en el siglo XVIII fue causada por una evolución de la denominada Francmasonería “operativa”. El mito dice (aunque hay varios) que la masonería moderna es la heredera de los constructores de las catedrales medievales. Por lo tanto, los masones afirman haber cambiado la construcción de edificios por la “edificación del mundo”. Y por las ideas, no el conocimiento práctico.
¿Es cierto que la Masonería está conectada al judaísmo?
Depende. No es fácil decirlo. Es cierto que en el interior de la logia, existe cierta “compatibilidad” entre la ideología judía – hebrea. Una esperanza completamente celestial y la ideología masónica, lo que representa una esperanza totalmente terrenal. Para los cristianos, esto es diferente.
En realidad, es importante destacar el impulso ideológico proviene del naturalismo en la masonería, de la filosofía de la ley natural, el nominalismo y también del protestantismo. La verdad es que la masonería tiene como objetivo imponer una religión universal, el judaísmo un Dios universal. También en este sentido hay una cierta compatibilidad.
¿Cómo se puede reconocer a un masón? ¿Es cierto que hay un reconocimiento entre los personajes?
Sí, hay signos. Pero también es cierto que existe un deber de confidencialidad. Por eso hay que muy cuidadoso en usar estas etiquetas más incógnitas. Aprendí, por ejemplo, más a menudo, que alguien que es de la masonería, porque él me dijo, su reconocimiento de gestos extraños.
¿Cómo salió de la masonería?
En 1984. Yo estaba con mi esposa muy enferma en Lourdes. Como no podía estar con ella en la piscina, accidentalmente entré en una cripta. Viví allí la Santa Misa por primera vez en mi vida. Y de pronto oí el llamado de Cristo. Entonces – todavía no puedo explicar, incluso estos pequeños momentos – fui al sacerdote después de la misa y pedí mi bautismo.
¿Cómo fue su conversión tomada por la logia a la que pertenecía?
Cuando anuncié en la reunión (en cada Logia se produce cada 15 días)… muy mal, realmente mal. Nadie me miró más. No sabían qué decir. La “tolerancia” que una vez conocí, que la masonería ha escrito grande en sus banderas, los desfiles que constantemente pasan, para los católicos no se aplica. Pero yo había estado esperando esto: El Papa es (para ellos) el enemigo número uno de los masones.
¿Hay católicos franceses que son masones?
Sí, hay católicos que son masones.
¿Incluso los sacerdotes y obispos?
Si hay obispos masones, no sé a ciencia cierta. Pero sé que hay obispos que – perdóneme la expresión – están coqueteando con la masonería y están hablando con ella. No entiendo… cuál es la intención que los lleva a hacerlo…
¿Cuáles son las cosas a las que la masonería da mayor atención?
Influir en la opinión pública. Especialmente en el tema, que lleva adelante la Masonería a nivel político y que considera importante para sus planes.
Aborto: el momento en que la ley fue discutida había ejercido una enorme presión sobre los medios para dirigir la opinión de las masas, pero aún más presión fue puesta sobre los políticos, que en 1974 no estaban en realidad resistiendo con determinación, por lo que la ley pasó sin problemas.
Hoy en día, los temas: el matrimonio gay, el relativismo, el libertinaje, la anticoncepción, el divorcio, el hedonismo, la auto-indulgencia, el rechazo del sufrimiento.
El hombre debe ser "libre" para disfrutar del placer. Este es el mejoramiento de la humanidad, a los fines de la masonería.
¿Cuál es el papel del ocultismo, esoterismo, magia?
La masonería no existiría sin misticismo, es una forma de esoterismo.
Y sus rituales tienen que ver con la magia, con la invocación a las fuerzas oscuras, a partir de la iniciación.
El lema de la masonería es liberté, égalité, fraternité, le será familiar. La interpretación de este lema no es otra cosa que una forma de imitación del cristianismo.
Incluso entonces me preguntaba a veces si el diablo no estaba presente en la masonería.
Sí, lo está. Yo mismo lo tuve en el momento, sentí esa presencia.
¿La masonería acepta a los ateos?
Depende, el Gran Oriente de Francia, en teoría sí. La Gran Logia Nacional de Francia, en teoría no. Pero aun cuando este Gran Arquitecto del Universo, o cuando alguna forma de creencia en Dios es necesaria, de hecho, Dios no juega ningún papel. El deísmo tal vez.
Se habla en la masonería de los “niveles bajos” y “altos niveles”, pero también de una marcada similitud entre los hermanos masónicos. ¿Qué pasa con ella?
Es muy complicado. La mayoría de los que entran en la masonería no tiene la más mínima idea de lo que realmente es. Ud. simplemente no sabe en lo que se mete.
La masonería dividió a la humanidad en dos grupos: los iniciados, por lo que son los sabios, y los ignorantes. Masones y no masones.
En los bajos niveles, en especial los tres primeros grados no hay ni la más mínima idea de lo que está sucediendo en los altos grados.
Un aprendiz no sabe lo que un ayudante, los ayudantes no saben lo que el maestro sabe. Por lo tanto, aquellos que pertenecen a los grados inferiores, no son más que instrumentos para sus superiores. ¿Qué sucede en el “ateliers de perfeccionamiento”? Un aprendiz no sabe.
Lo que sucede en la “Logia Azul”, en el “Johannesloge”, en el “Grundloge”. Pocas personas saben lo que está sucediendo. La diferencia es enorme.
Yo alcancé hasta el 18 grado de los altos grados, conozco que desde el grado 30 uno tiene que patear la “Tiara de los Papas” con los pies.
El Papa es el enemigo número uno. Todo el mundo lo sabe en realidad, incluso aunque no lo digas. La Iglesia Católica es universal, tiene un Papa que defiende la integridad de la fe. Una fe que “desafía al mundo” en sí. La Iglesia católica es el enemigo de la masonería.
¿Qué pasa con la afirmación de que los ritos masónicos son científicos?
Yo era un cirujano, un médico, y puedo decir que, desde un punto de vista científico, los ritos masónicos son simplemente absurdos.
¿Qué tan cerca está la política de la masonería?
Desde la Segunda Guerra Mundial hemos tenido en Francia al menos 50 ministros que eran miembros del Gran Oriente. El gobierno socialista actual, por ejemplo, es muy masón.
Vivimos en una sociedad sobre una base masónica, secular, uno o dos intelectuales ilustrados proponen convertir la Navidad en una “Fiesta de la Libertad” o “Fiesta de los Niños”.

¿La masonería también está detrás de estos planes? 

Oh, sí. Al igual que en su tiempo estuvo detrás de los planes para legalizar el aborto. Yo mismo he realizado abortos en Bretaña. En realidad, yo fui el primero en llegar, y ayudar a difundir este modelo de “progreso y tolerancia”. Y hoy en día, los temas son los que vemos todos los días.
¿Es cierto que usted ora por la conversión de los masones?
Todos los días. Muchos masones son hombres que han perdido su camino.
Se han perdido en busca de respuestas sobre la vida y el destino. Usted no sabe nada de Jesús. En la Francia de hoy, sólo unos pocos saben acerca de Jesús, como yo que no sabía nada de él. Yo ruego por ellos.
Fuente: Foros de la Virgen María. Todos los temas relacionados (haz click): 

UN POCO DE HUMOR

DAÑOS Y DÉFICITS EN NIÑOS CRIADOS POR PAREJAS HOMOSEXUALES COMPRUEBA ESTUDIO SOCIOLÓGICO

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  • EL DOCUMENTO HA GENERADO UNA VIOLENTA REACCIÓN EN ORGANISMOS PRO-HOMOSEXUALES
  • GRANDES MEDIOS DE COMUNICACIÓN OCULTAN EL ESTUDIO

¿Quién defiende los derechos de estos niños vulnerados? Es la interrogante que surge de una sólida investigación psicosocial desarrollada por académicos de distintas universidades de los Estados Unidos. La investigación concluye que los jóvenes criados por parejas del mismo sexo, son más proclives a problemas mentales, relaciones menos estables y mayor tasa de criminalidad.

16/02/14
(Portaluz/InfoCatólica) «Los niños criados en hogares homosexuales tienen un promedio más bajo en niveles de ingresos económicos cuando son adultos, y padecen más problemas de salud física y mental, así como mayor inestabilidad en sus relaciones de pareja». Es una de las conclusiones del estudio realizado por el destacado profesor Mark Regnerus, asociado de Sociología en el Centro de Investigación sobre la Población, de la Universidad de Texas. Sin temor afirma que se expone a graves riesgos a los niños que son adoptados o criados por parejas del mismo sexo.
El análisis es parte del «Estudio de las Nuevas Estructuras Familiares (New Family Structures Study)», cuyos contenidos fueron validados y difundidos por la prestigiosa revista científica Social Science Research.
Regnerus, junto a ocho científicos de las ciencias sociales provenientes de distintas universidades norteamericanas, analizaron miles de datos obtenidos con una encuesta aplicada durante el año 2011 a 2.988 jóvenes de 18 a 39 años, entre los cuales habían personas criadas por adultos (padres biológicos o no) que en algún momento de sus vidas tuvieron, o mantenían al momento de la encuesta, una relación homosexual.
La encuesta se aplicó también a jóvenes de perfiles similares, pero criados en otros entornos familiares (considerando para su muestra a familias naturales, adoptivas, divorciados, monoparentales). El número de entrevistados, diversidad y rigor estadístico hacen de esta encuesta el instrumento de medición más fiable a la fecha.

Niñas y niños vulnerados que esperan reparación y justicia


El estudio denuncia que un 40 % de los hijos de parejas gay o lesbianas ha contraído una enfermedad de transmisión sexual, versus el 8% de las parejas heterosexuales. Además, el 12% de los encuestados ha pensado en el suicidio, versus el 5% de los hijos criados por un hombre y una mujer. Los hijos de parejas del mismo sexo, prosigue el estudio, recurren con mayor facilidad a la psicoterapia y requieren mayor asistencia social (19% frente a 8%). A menudo son desempleados (28% contra 8%), son normalmente más pobres, menos saludables y más propensos a la criminalidad.
El profesor Regnerus identificó que los hijos de parejas lesbianas difieren en un grado estadísticamente significativo respecto de los hijos criados en familias biológicas intactas en 25 de los 40 aspectos medidos por el Estudio. De igual manera, los hijos de parejas gay ostentan un grado estadísticamente significativo en 11 de los 40 aspectos medidos, en comparación con el resto de las familias.
Los hallazgos del grupo académico liderado por Regnerus desafían categóricamente la validez de los 59 estudios citados por la Asociación Psicológica Americana (APA) que con un número muy inferior de casos y menor cruce de datos, afirmaban que no existían desventajas para los niños criados por padres gay o lesbianas.
Por el contrario, el informe hace un balance de los estudios registrados durante los últimos 10 años y correspondiente discusión académica sobre el tema, señalando que ninguno de esos estudios es metodológicamente fuerte para poder sostener la posición de la APA. Más precisamente, dice, «la estadística muestra con cierta claridad que los hijos criados por padres gay o lesbianas están, en promedio, en una desventaja significativa cuando se comparan con los hijos criados por sus padres biológicos, casados, en familias intactas».

Protestas, ataques y ocultamiento de la verdad


El documento ha generado una violenta reacción en organismos pro-gay y son escasos los medios de comunicación masiva que han dado la cobertura merecida a esta información.
El lobby gay, que se ha vuelto experto en infiltrar instituciones, exigió a la misma Universidad de Texas organizar una comisión docente que re-analizara los resultados de la investigación, llegándose incluso al extremo de incautar la computadora personal del profesor Regnerus.
Pero la comunidad científica internacional reaccionó. Un influyente grupo de científicos sociales - incluyendo a Michael Emerson, Christian Smith, Rodney Stark, W. Bradford Wilcox y Bradley Wright - defendió la validez y certeza del estudio de Regnerus.
Finalmente en declaración pública emitida el 24 de agosto, la comisión académica investigadora exigida a la Universidad de Texas concluyó que, después de «una cuidadosa revisión de los datos manejados en el estudio (…) el profesor Regnerus no ha cometido mala praxis científica».

LOS MEDIOS NECESARIOS PARA CONSEGUIR LA VIDA ETERNA por San Alfonso María de Ligorio

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Yo soy la voz del que clama en el desierto; enderezad el camino del Señor. (Joann. 1, 23)


Todos querrían salvarse y entrar en el Paraíso celestial: más, para conseguirlo, es preciso tomar el camino que conduce a la vía recta al Paraíso. Este camino es la observancia de los preceptos divinos. Por eso predicaba el Bautista: Dirigite viam Domini: “Enderezad el camino del Señor”. Pero, para que podamos siempre caminar por este camino del Señor, sin separarnos de Él a la diestra ni a la siniestra, debemos tomar las medidas necesarias, cuales son:

                                                         1ª Desconfiar de nosotros mismos.
                                                         2ª Confiar en Dios.
                                                         3ª Resistir a las tentaciones.

MEDIDA 1
DESCONFIANZA DE NOSOTROS MISMOS

1. El Apóstol dice: Cum metu et tremore vestram salutem operamini (Philip. II, 12). Para conseguir la vida eterna es preciso que temamos siempre, y que desconfiemos de nosotros mismos: Cum metu et tremore. No debemos confiar en nuestras propias fuerzas, puesto que nosotros nada podemos hacer sin el auxilio de la gracia divina. Sine me -dice Jesucristo- nihil potestis facere. Sin mi ayuda nada bueno podéis hacer para utilidad de vuestras almas. San Pablo añade, que sin ella, no podemos tener siquiera un buen pensamiento: Non quod sufficientes simus cogitare aliquid á nobis, quasi ex nobis: sed sufficientia nostra ex Deo est. (II Cor. III, 5). Ni nombrar a Jesucristo podemos con algún mérito nuestro, si la gracia del Espíritu Santo no nos ayuda: Et non potest dicere: Dominus Jesus, nisi in Spiritu Sancto. (I. Cor. XIII, 3).

2. ¡Ay de aquél, que confía en sí mismo para andar por el camino de la salvación! Bien palpablemente experimentó esta desgracia San Pedro, cuando prediciéndole Jesucristo, que le negaría tres veces en aquella noche: In hac nocte, antquam gallus cantet, ter me megabis(Matth. XXVI, 34), le respodió él confiando en sus propias fuerzas y buena voluntad: “No te negaré, aunque fuera preciso morir contigo” (Ibid. v. 31). Pero, luego que en aquella misma noche se encontró sólo, después de la prisión de Jesús, en el atrio de Caifás, ¿que sucedió? Que apenas una criada le reconvino de ser uno de los compañeros de Jesús, sobrecogido de miedo, le negó tres veces, afirmando que no le había conocido. La humildad nos es tan necesaria, que Dios se contenta a las veces permitiendo que nosotros caigamos en un pecado, con el fin de que consigamos así la humildad y el conocimiento de nuestra propia miseria. La misma desgracia que a San Pedro había acontecido a David; confesando después su pecado: Priusquam kumiliarer ego deliqui. (Ps. CXVIII, 67).

3. Esta es la causa de llamar el Espíritu Santo: Bienaventurado el hombre que no confía en sí mismo, y está siempre temeroso de ofender a Dios: Beatus homo qui semper est pavidus (Prov. XXVIII, 14). El que teme caer, desconfiando de sus propias fuerzas, huye cuanto puede las ocasiones de pecar, se encomienda a Dios, a menudo y de esta manera evita los pecados. Pero el que no teme, y confía en sí mismo, se expone con frecuencia a los peligros sin encomendarse a Dios; de donde resulta que cae con la mayor facilidad. Figurémonos que alguno estuviera sostenido en una soga, desde la cima de un monte, por otro hombre, en la orilla de un precipicio. Viéndose aquél en tal peligro, ¿no suplicaría y diría al que le sostuviese con la soga: “Sosténme fuertemente por caridad, y cuida de no soltarme”. Pues tan inminente es el peligro que corre cada uno de nosotros de caer en el abismo del pecado, si no nos sostiene Dios con su poderosa protección. He aquí por que debemos suplicarle continuamente, que no nos deje de su mano, y nos socorra en todos los peligros.

4. San Felipe Neri decía a Dios todas las mañanas al tiempo de levantarse: “Señor, no apartéis de hoy de Felipe vuestra mano; porque si lo hacéis así, Felipe os venderá”. Y caminando cierto día el Santo por Roma, contemplando su mísera condición, refiere su vida, que iba diciendo: “Estoy desesperado”. Fueron oídas estas palabras de cierto religioso; y creyendo éste que efectivamente, estuviese el Santo tentado de desesperación, le animó a tener confianza en la divina bondad. Mas el Santo le respondió entonces. “Sí estoy desesperado, esto es, desconfío de mí mismo; pero confío en Dios”. Lo propio debemos practicar nosotros en esta vida, donde hay tantos peligros de perder a Dios: esto es, desconfiar de nosotros mismos y colocar toda nuestra esperanza en el Señor.

MEDIDA 2
DE LA CONFIANZA EN DIOS

5. Con todo, San Francisco de Sales nos dice: que si nosotros nos limitásemos a desconfiar de nosotros mismos, atendiendo sólo a nuestra debilidad, solamente serviría esto para hacernos pusilánimes, con gran peligro de abandonarnos a la vida relajada, o quizá inducirnos a la desesperación. Por esta razón conviene, que a proporción de que desconfiamos en nuestras fuerzas, confiemos al propio tiempo en la misericordia divina, y seamos como una balanza en la que se ve, que cuanto más sube uno de los platos, tanto más desciende el otro; es decir, a medida que crece la confianza que tenemos en Dios, debe disminuirse la que tenemos en nuestras propias fuerzas.

6. Oídme, vosotros pecadores, que por desgracia vuestra habéis ofendido a Dios y habéis estado condenados al Infierno: si el demonio os dice que tenéis poca esperanza de conseguir la vida eterna, respondedle: que ninguno que confió en el Señor, quedó burlado. Tened firme propósito de no pecar más, poneos en las manos de Dios, y no dudéis que Él tendrá piedad de vosotros, y os salvará de la muerte eterna. Blosio escribe que: el que Señor dijo un día a Santa Gertrudis: “Me mueve tanto el que confía en mí, que no puedo menos de oírle y concederle lo que pide”.

7. El profeta Isaías dice: Los que tienen puesta en el Señor su confianza adquirirán fortaleza, dejarán su propia debilidad, se revestirán de la fuerza divina y volarán por el camino de Dios como águilas sin fatigarse. También David dice que aquél confía en el Señor, de tal modo Él le ayudará, que su misericordia le servirá de muralla: Sperantem autem in Domino misericordia circumdavit (Ps. XXXI, 10).

8. Y San Cipriano asegura: que la misericordia divina es una fuente inagotable: el que con mayor confianza, -dice-, bebe de sus aguas, saca de allí mayores gracias. Por eso dice el real Profeta: Fiat misericordia tua Domine super nos, quemadmodum speravimus in te(Ps. XXXII, 22). Venga oh Señor, tu misericordia sobre nosotros, conforme esperamos en Ti. Cuando el demonio nos espanta, poniéndonos a la vista de grandes dificultades que se oponen a perseverar en la gracia de Dios, en medio de tantas ocasiones y peligros como nos rodean en esta vida, elevemos los ojos a Él, esperemos en su bondad infinita, y estemos seguros de que Él nos vendrá la ayuda para resistir a las acechanzas del maligno: Levavi oculos meos in montes, unde veniet auxilium mihi (Ps. CXX, 1). Y cuando nos haga ver nuestra propia debilidad, respondámosle con el Apóstol: Omnia possum in eo, qui me confortat (Phil. IV,13). Yo, por mí, nada valgo; pero todo lo puedo en gracia de Dios, que no me abandonará.

9. Por ésta razón, hallándose cercados de tantos peligros, entre los que podemos perdernos, debemos tener siempre los ojos fijos en Jesucristo, y abandonarnos al cuidado de Aquél que nos redimió con su muerte, diciéndole: Señor en tus manos encomiendo mi espíritu; a ti confío lo que Tú mismo redimiste. Palabras que debemos pronunciar con la mayor confianza de conseguir la vida eterna. ¿Como es posible que desconfíe el que diga lleno de fe y de confianza: No creo ser confundido, Señor, porque he esperado en tí. In te, Domine, speravi, non confundar in æternum.

MEDIDA 3
DE LA RESISTENCIA A LAS TENTACIONES

10. Es indudable, que Dios nos socorre en las tentaciones peligrosas cuando, llenos de confianza, recurrimos a Él; pero quizá en ciertas ocasiones de mayor peligro, quiere también que trabajemos por nuestra parte, haciéndonos violencia para resistir a la tentación. En tales casos no será suficiente que recurramos a Dios una o dos veces, sino que será necesario multiplicar las súplicas, gimiendo muchas veces, e invocando a la Virgen María, o decir con lágrimas, postrados a los pies de un Crucifijo: Madre mía, asistidme; Jesús, Salvador mío, salvadme; no me abandonéis por piedad; no permitáis que os pierda jamás.

11. Acordémonos del Evangelio que dice: Quam angusta porta, et arcta via est quœ ducit ad vitam: et pauci sunt qui inviniunt eam. (Matth. VII, 14). Angosta es la puerta, y estrecha la senda que conduce al Paraíso, y pocos son los que atinan a ella: porque pocos se esfuerzan a resistir tanto género de tentaciones que nos cercan. El reino de los Cielos no se alcanza sino a viva fuerza, esto es, haciéndosela a sí mismos, resistiendo a las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne. El que quiera alcanzarlo sin incomodarse, y llevando una vida muelle y licenciosa, se equivoca lastimosamente, porque no conseguirá otra cosa que ser excluido de él para siempre.

12. Los Santos, para salvarse, uno vivió en un claustro, otro se encerró en una gruta, otro abrazó la cruz de Jesucristo, esto es, los tormentos y la muerte, como lo hicieron los Santos Mártires. Se lamentan algunos que no tienen bastante confianza en Dios, y no conocen que esto dimana de que no están resueltos eficazmente a servirle. Santa Teresa decía: “que el demonio no teme a las almas tibias o faltas de resolución”. El Sabio dijo que: los deseos consumen al perezoso: Desideria occidunt pigrum (Prov. XXI, 25). Algunos querrían salvarse, querrían ser santos; pero nunca pueden resolverse en poner en la práctica los medios necesarios para conseguirlo, a saber: la meditación, la frecuencia de los sacramentos, la fuga de las ocasiones de pecar. Se alimentan los deseos ineficaces, que nunca tienen efecto; y, entretanto, siguen viviendo en desgracia de Dios, y en una frialdad estúpida, que, finalmente, los conduce a perder a Dios; y así se verifica que los deseos matan al perezoso: Desideria occidunt pigrum.

13. Si queremos, pues, salvarnos y ser santos, es preciso que tengamos una resolución firme y eficaz, no solamente de dedicarnos al servicio de Dios, sino también de practicar los medios oportunos y necesarios para conseguirlo; y no solamente practicarlos, sino no descuidarlos ni omitirlos jamás. Por eso es necesario que no dejemos nunca de suplicar a Jesucristo y a su Madre Santísima, para que nos concedan la santa perseverancia en la virtud: porque solamente se salvará el que persevere hasta el fin: Qui perseveraverit usque in finem, hic salvus erit.

POR VENEZUELA

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Oremos para que cese la represión gubernamental contra el pueblo venezolano y para que sean liberados los presos políticos.

Nos encomendamos a la Sma. Virgen María, en cuyo honor los compositores venezolanos Óscar y Ósmir Martínez compusieron recientemente el himno "Virgen María, Patrona de Venezuela" en su advocación de la Divina Pastora, para que traiga paz y justicia a esa querida nación hispanoamericana.

ORACIÓN

Oh Pastora de los bienaventurados que como justas ovejas gozan en el Cielo, dichosas, vuestra soberana presencia porque en la tierra siguieron vuestros pasos con la virtud de la caridad; te encomendamos a nuestros hermanos venezolanos. Alcánzales, por tu intercesión ante Dios, la justicia y la verdadera paz en su Patria. Te rogamos atiendas nuestra súplica y los asistas en estos difíciles momentos que atraviesan. Ayúdalos a derribar las barreras de la hostilidad y de la división, y a construir juntos un mundo de justicia y solidaridad en el que reine tu Inmaculado Corazón. Amén.  


LAS OVEJAS CONOCEMOS SU VOZ

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+ Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y, salir, Y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»



LA SANTA IGLESIA CATÓLICA: CATECISMO EN VIDEOS. OCTAVO TEMA.

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A continuación publicamos el octavo tema de esta serie de videos para catequesis. Como explicamos en el primer tema, el material está plenamente apegado al dogma y cuenta con la aprobación del entonces arzobispo primado de México. Está dirigido a niños y adolescentes pero también es útil y aprovechable para adultos. Seguramente muchos lectores adultos aprenderán aspectos que desconocían de su fe y de la historia sagrada.

Es muy aconsejable que los papás lo vean conjuntamente con sus hijos, pues es un material muy didáctico y con doctrina segura, para que lo utilicen como complemento en la catequesis familiar. Por supuesto, será de gran utilidad y apoyo didáctico, también, para el catecismo en grupos de iglesias y parroquias.

Para seguir toda la serie que se irá publicando paulatinamente, basta hacer click en nuestra etiqueta: 

DÍA DE NUESTRA BANDERA MEXICANA (24 DE FEBRERO)

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La muerte...¿Qué es la muerte ante la gloria
que envuelve tu recuerdo en sus fulgores?
¿Quién borrará tu nombre de la Historia
sin borrar de tu enseña los colores?
Amado Nervo
Fue don Agustín de Iturbide el creador de nuestra bandera. Quien realizó nuestra independencia y nos dio Patria y libertad, también nos dejó como herencia nuestro bello lábaro patrio. El orden de los mismos -que era distinto- y su forma (que de diagonal pasó a vertical) los modificó el mismo Iturbide siendo ya emperador de México, para quedar tal como se conservan hasta la actualidad. Desde entonces la bandera tomó este diseño: tres franjas verticales, verde y roja en los extremos, blanca al centro. El águila se mostraba solitaria, con las alas abiertas y de frente con una corona en la cabeza, símbolo del imperio.

Corría el año de 1823 cuando el Congreso Constituyente decretó que el Escudo Nacional se conformaría de acuerdo a la tradición nacional indígena: el águila de perfil y posada sobre un nopal devorando una serpiente, omitiendo la corona del imperio de Iturbide.

La Bandera Nacional que conocemos actualmente es consecuencia del decreto expedido por el Presidente Gustavo Díaz Ordaz el 17 de septiembre de 1968, en el cual se modifica el Escudo Nacional en algunos detalles con respecto al decretado en 1916 por Venustiano Carranza.

Los colores de nuestra bandera representan las tres garantías:

Verde = Independencia
Blanco = Religión católica
Rojo = Unión de todos los mexicanos

Por eso nuestra bandera es trigarante. Los gobiernos liberales han querido ignorar este significando con toda clase de invenciones para desfigurar nuestras raíces y nuestra historia. Por ello, en los programas de educación oficiales se oculta facciosamente esta verdad histórica.

En el siguiente post se demuestra la mentira oficial de atribuir a Vicente Guerrero lo que es obra única de nuestro libertador, don Agustín de Iturbide: http://www.catolicidad.com/2010/09/fue-iturbide-y-no-guerrero-quien-creo.html



Varios temas relacionados (haz click): 


PRESIDENTE RUSO, VLADIMIR PUTIN, REPRENDE A EE.UU. POR HABER ABANDONADO A DIOS

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La "Iglesia de Satán"
 fundada por Anton Szandor 

LaVey está reconocida en
 en EUA  desde 1966 en
 nombre de la "libertad"
de conciencia y cultos.
El presidente Vladimir Putin ―el ex agente de la KGB de una nación que alguna vez fue atea― reprende a EE.UU. al decir que al abandonar los valores cristianos tradicionales y poner el matrimonio del mismo sexo en el mismo nivel que el matrimonio tradicional entre un hombre, una mujer y los niños, EE.UU. ha renunciado a Dios y esta adorando a Satanás, y como consecuencia, esta siendo conducido a la degradación y al un caótico oscurantismo.


En el apogeo de la Guerra Fría, era común que los conservadores estadounidenses etiquetaran a la extinta Unión Soviética como atea y como una “nación sin Dios. ”

Dos décadas han bastado para que la historia haya dado un giro completo, ya que el Kremlin y la Iglesia Ortodoxa Rusa han hecho la misma acusación a Occidente.

Estatua del Demonio
Baphomet que pretenden
colocar en el Capitolio de
Oklahoma.
Haz click AQUÍ.
“Muchos países euro-atlánticos se han alejado de sus raíces, incluyendo los valores cristianos”, dijo el presidente ruso, Vladimir Putin, en un discurso reciente.


“Las políticas que se están llevando a cabo estos lugares al poner en el mismo nivel a una familia con hijos y una asociación entre personas del mismo sexo o al poner al mismo nivel una fe en Dios y la creencia en Satanás. Este es el camino a la degradación”.

Ya en su discurso a la nación rusa en diciembre pasado, Putin también retrató a Rusia como una firme defensora de los “valores tradicionales” en contra de lo que él describe como la bancarrota moral de occidente. Según Putin “el Conservadurismo social y religioso, es la única forma de evitar que el mundo caiga en una ” caótica oscuridad.”

Como parte de esta defensa de los valores, Rusia ha adoptado una ley que prohíbe la “propaganda homosexual”, y otra que hace delito el insultar a los sentimientos religiosos de los ciudadanos.

Esta última ley se adoptó a raíz de una protesta en la catedral más grande de Moscú por un grupo de punk rock femenino dentro de una Iglesia Ortodoxa. La prensa catalogó la manifestación como “demoníaca” dejando en claro que el grupo estaba siendo financiado por norteamericanos.

Las opiniones de Putin acerca de la decadencia de Occidente se hicieron escuchar nuevamente este mes por el Patriarca Kirill I de Moscú, líder de la Iglesia Ortodoxa, que acusó a EE.UU, sus países satélites, y a Europa de encargarse “de desarmar espiritualmente al pueblo”.

En particular, el Patriarca Kirill, criticó las leyes de varios países europeos que impiden a los creyentes portar o mostrar símbolos religiosos, incluidas las cruces en colgantes o collares, en el trabajo, entrometiéndose

 en la vida espiritual de las personas.

Fuente: Alternativos
Comentario: ¡Oh Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre! En cuanto a Putin, ¿será sincero o aparenta lo que no es? Por lo menos, queda la duda.

BREVE CATECISMO CATÓLICO -BÍBLICO Y APOLOGÉTICO- PARA BAJAR GRATUITAMENTE A TU PC

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De reciente publicación. Aprobado por Mons. Juan Abelardo Mata, Obispo de Estelí

Para mantener encendida la llama de la fe y despierta la conciencia para poder protegerse de la corrupción de las costumbres públicas y privadas, y así lograr salvar nuestra alma.

Este breve Catecismo -con una excelente impresión- que demuestra la veracidad de la FE CATÓLICA, contiene 282 preguntas y respuestas acerca de la fe, moral, sacramentos, etc. con muchas referencias bíblicas y respuestas a las sectas protestantes. Incluye, además, varias oraciones y útiles apéndices. Está totalmente apegado al dogma y a la Tradición de la Iglesia.

Enlace de descarga (haz click): 

SAN JUAN BOSCO DIXIT:

Visto en: Propaganda Católica (nuevo blog en la red).

NI ABORTOS, NI PÍLDORAS U OTROS ANTICONCEPTIVOS. «YO QUIERO LLEGAR AL CIELO» DECLARA EL DR. LAWLER

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MEDICINA PRO VIDA


Para el doctor Robert Lawler su decisión de practicar la obstetricia y ginecología en coherencia con la fe ha tenido consecuencias. Las mejores son los frutos en sus pacientes. Lawler con su amigo, el ginecólogo obstetra Anthony Caruso cuyo testimonio fue ya publicado en Portaluz, abrieron recientemente un centro médico llamado Downers Grove OB-GYN, en la avenida del mismo nombre, en la ciudad de Illinois.

(Portaluz/InfoCatólica) El proyecto concreta la evolución que por evidente gracia de Dios también Lawler ha vivido, para integrar la doctrina moral de la Iglesia en el ejercicio de la profesión.
Cuando inició su labor profesional tenía claro que él no realizaría abortos. Sin embargo con derivar a otros a quienes solicitaban esta práctica le pareció suficiente. Recuerda que tampoco tenía conflicto con prescribir píldoras anticonceptivas. «Todos los profesionales que conocí entonces lo hacían, incluyendo médicos católicos que yo admiraba. Pensé que nada estaba mal… entre los médicos no hay muchos que sientan que es importante ser católico 24 horas, los 7 días de la semana».
Pero la esposa de Robert no estaba conforme con esta «tibieza». El propio Lawler cuenta al Catholic New World de Chicago que ella tuvo mucho que ver en su evolución hacia la fe. «Hace 15 años cierto día encontré en mi bolsa de golf unos folletos sobre la encíclica del Papa Pablo VI Humanae Vitae, que argumentan la enseñanza de la Iglesia en contra de la anticoncepción», bromea, recordando en ese hecho la permanente preocupación de su esposa.

La fe en el ejercicio de la profesión

Pocos días después una trascendental experiencia le llevaría a comprender que debía tomar una opción de coherencia radical… «Tuve visiones de mi encuentro con el Señor en el día del Juicio Final y oía que me decía: «OK, Robert, ¿qué parte de intrínsecamente malo no entendiste acerca de la anticoncepción?». Esto le llevó a recordar que cada vez eran más jóvenes las niñas que llegaban junto a sus padres a pedir anticonceptivos y decidió que «nunca más volvería a hacerles entrega de anticonceptivos. La gente –agrega- los compra como si fueren un paquete de cigarrillos e incluso algunos hoy me dicen que aunque yo no los prescriba van a conseguirlos, y yo les replico «¿qué tal un poco menos de control de la natalidad y un poco más de control de sí mismo?».
El primer día que se negó a prescribir no fue fácil reconoce, «fue un día muy largo, y luego un año muy extenso… la gente no era tímida para expresar lo que pensaban de la Iglesia Católica o el médico católico».

Médicos pro vida

Pero Lawler asegura que con base médica y moral está ejerciendo su derecho a denunciar un trasfondo mucho más dramático en el asunto...
«Digamos que hay una joven que llega afectada por períodos muy dolorosos. Si ella va a un ginecólogo, nueve de cada 10 veces, saldrá con una receta para la píldora en la mano. Sin embargo, ¿por qué tiene periodos menstruales dolorosos? ¿Tiene endometriosis o hay algo más en juego? Yo no considero los anticonceptivos orales como un tratamiento para cualquier cosa. Puede suprimir los síntomas, pero no estamos tratando nada».
Fue el testimonio de Lawler y sus argumentos de vivir la profesión médica en coherencia con la fe lo que luego colaboró también a la conversión de su colega Anthony Caruso. Así hoy ambos profesionales promueven y educan a las mujeres en los beneficios que para su salud reporta la planificación familiar natural (haz click) , animándoles a considerar además que para concebir un bebé todo momento es bueno, una vez que una pareja está casada. Tener hijos tempranamente, a menudo es más fácil, dicen, pues así se evitan los problemas de fertilidad que aumentan con la edad.
No estamos sugiriendo –puntualiza Lawler- que hay algo malo con que las mujeres conciban y den a luz a los 40 años. Sue Zabilka, una de sus pacientes, da testimonio de ello… Ella supo de Lawler porque sus hijos asistían al mismo colegio que una hija del profesional, en Lemont. Cuando hace 11 años se enteró del perfil católico en la práctica del médico decidió ser su paciente. Zabilka hoy tiene tres hijos, de 17, 13 y 2 años, amén de haber padecido dos abortos involuntarios.
«Cuando estaba embarazada de mi hija menor –confidencia Sue-, Lawler se tomó el tiempo para asegurarme que las mujeres de 40 años pueden tener y tienen embarazos saludables. ¡Utilizó el ejemplo de su propia madre, quien tuvo a su hijo menor a los 46 años! Sencillamente pacificó mi mente», confirma Zabilka.
Lawler y su colega Caruso apuestan al desarrollo de su clínica confiados en que son muchas las pacientes que desean la oferta médica que ellos entregan, no sólo por estar acorde a las enseñanzas de la Iglesia, sino también porque quieren vivir una vida libre de químicos innecesarios en tanto sea posible.
«Hay gente por ahí que nos apoya, y hay gente por ahí esperando que esto se destruya…». Pero el éxito o el reconocimiento del mundo no es algo que a Lawler le quite el sueño. Es él mismo quien nos recuerda el sentido de todo en su vida y que da razón a su sello profesional: «Quiero llegar al cielo».
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